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Movilidad eléctrica

Qué potencia necesitas para cargar un coche eléctrico en casa

Cómo calcular la potencia de recarga con kilómetros, consumo, horas disponibles, potencia contratada, vehículo y gestión dinámica.

Guía práctica 7 min de lectura
Qué potencia necesitas para cargar un coche eléctrico en casa

La potencia necesaria para cargar un coche eléctrico en casa no se decide por el tamaño total de la batería ni por la potencia máxima anunciada del cargador. Debe cubrir la energía que se repone entre dos usos dentro del tiempo disponible, sin superar los límites del vehículo, del punto de recarga, de la instalación y del suministro.

1. Calcula la energía que realmente necesitas reponer

Empieza con los kilómetros recorridos entre cargas y el consumo real del vehículo expresado en kWh/100 km. El dato del homologado puede servir como referencia inicial, pero la conducción, la velocidad, el desnivel, la temperatura, la climatización y las pérdidas de recarga cambian el resultado.

Una primera cuenta es:

Energía que llega a la batería = kilómetros recorridos × consumo del vehículo ÷ 100.

Para estimar lo que tomará la vivienda de la red hay que añadir las pérdidas del proceso. No uses un porcentaje universal: si ya tienes vehículo y cargador, mide varias sesiones; si estás planificando la instalación, compara más de un escenario y deja visibles las hipótesis.

Dimensionar para llenar de cero a cien por cien cada noche suele sobredimensionar una necesidad doméstica. La pregunta útil es cuánto consumes entre dos oportunidades normales de carga y qué margen necesitas para días excepcionales.

2. Divide la energía entre las horas disponibles

La potencia media necesaria se obtiene dividiendo la energía que debe suministrarse entre las horas reales de conexión. Si el coche permanece aparcado toda la noche, puede recuperar la energía diaria a una potencia mucho menor que si solo dispone de dos o tres horas.

Potencia media de recarga = energía tomada de la red ÷ horas disponibles.

El resultado es una media, no la potencia nominal que debe contratarse sin más. La carga puede modularse, detenerse cuando funcionan otros equipos y continuar después. También conviene comprobar cuántas noches por semana se cargará, si existe recarga en el trabajo y qué autonomía de reserva se desea.

Haz al menos tres escenarios: un día habitual, el día de mayor recorrido semanal y una recuperación extraordinaria. Para esta última puede ser razonable aceptar más tiempo o recurrir de forma ocasional a recarga pública, en vez de encarecer toda la instalación doméstica.

3. La potencia final la limita el eslabón más bajo

Aunque el punto de recarga admita una potencia elevada, la sesión quedará limitada por el menor de estos valores:

  • La potencia de carga en corriente alterna que admite el vehículo.
  • La configuración y corriente máxima del propio cargador.
  • La sección, longitud, método de instalación y protecciones del circuito.
  • La potencia disponible en la vivienda mientras funcionan otros consumos.
  • La potencia contratada en el periodo horario correspondiente.

Comprueba también si el suministro y el vehículo son monofásicos o trifásicos. Un cargador trifásico no garantiza que todos los coches aprovechen esa configuración, y transformar la instalación puede implicar cambios en cuadro, línea, contador o suministro.

Los valores comerciales habituales —por ejemplo 3,7, 7,4, 11 o 22 kW— describen configuraciones nominales. No son escalones que todo hogar deba recorrer ni equivalen a la potencia efectiva durante toda una sesión.

4. La gestión dinámica puede evitar subir potencia

Un sistema de control dinámico mide el consumo de la vivienda y ajusta la recarga para no superar el límite configurado. Si coinciden horno, climatización o aerotermia, reduce temporalmente la potencia del coche; cuando esos equipos paran, vuelve a aumentarla.

Pide que el presupuesto identifique el medidor, su ubicación, el tipo de comunicación, la respuesta ante una pérdida de señal y la compatibilidad con el cargador. “Carga inteligente” puede significar funciones distintas: programación horaria, balanceo doméstico, reparto entre varios puntos o control remoto no son lo mismo.

La gestión dinámica no corrige una línea mal dimensionada ni elimina los requisitos de protección. Tampoco resuelve por sí sola un suministro con poco margen si varios consumos esenciales deben funcionar simultáneamente.

5. Qué exige la instalación eléctrica

La ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión regula las instalaciones de recarga y sus esquemas. El diseño debe definir el circuito, canalizaciones, caída de tensión, protecciones contra sobreintensidades y sobretensiones, puesta a tierra y medidas específicas según el esquema elegido y las características del equipo.

La instalación debe realizarla una empresa instaladora habilitada y quedar documentada con la memoria o proyecto que corresponda y el certificado de instalación. En un garaje comunitario se añaden el trazado por elementos comunes, la comunicación previa y la coordinación con otras instalaciones.

No uses una toma doméstica convencional como sustituto permanente de un circuito proyectado para recarga continua. El modo de carga, la intensidad y el control deben ser coherentes con la instalación y las instrucciones del fabricante.

6. Potencia contratada: revisa antes de aumentar

En suministros domésticos 2.0TD se pueden contratar potencias distintas en los dos periodos regulados. Antes de pedir un aumento, descarga la curva de consumo o los máximos de potencia del distribuidor, identifica los consumos simultáneos y simula la recarga con gestión dinámica.

Una mayor potencia contratada añade coste fijo aunque el coche no cargue. Por eso el cálculo debe comparar el coste anual de subir potencia con el de modular la carga o ampliar el tiempo disponible. La tarifa comercial puede aplicar precios y horarios propios, por lo que la factura y el contrato importan tanto como la estructura regulada.

7. Datos que debe incluir el presupuesto

  1. Kilómetros y energía diaria de diseño, con pérdidas y margen identificados.
  2. Tiempo disponible y potencia efectiva prevista en el vehículo concreto.
  3. Potencia contratada y máximos demandados actuales.
  4. Esquema ITC-BT-52, longitud, sección, canalización y caída de tensión.
  5. Protecciones, cuadro, puesta a tierra y adaptación del suministro.
  6. Gestión dinámica, programación, conectividad y funcionamiento sin red.
  7. Obra, permisos, documentación, certificado y puesta en servicio.
  8. Garantía, mantenimiento, actualizaciones y exclusiones.

Preguntas frecuentes

¿Necesito cargar a la potencia máxima del coche?

No. La potencia debe responder a la energía que repones y al tiempo disponible. La capacidad máxima del vehículo es solo uno de los límites.

¿Tengo que aumentar siempre la potencia contratada?

No. Primero hay que medir el margen existente y valorar la carga programada o dinámica. En algunos hogares será suficiente; en otros habrá que aumentar potencia o adaptar la instalación.

¿Más potencia reduce el consumo?

No reduce la energía necesaria para recorrer los mismos kilómetros. Puede acortar el tiempo de carga, pero las pérdidas y el coste dependen del equipo, el vehículo y la tarifa.

¿Puedo compartir potencia entre dos coches?

Sí, si el sistema está diseñado para repartirla y documenta cómo prioriza, modula y mide cada punto. Hay que calcular la energía que ambos vehículos deben recuperar.

Fuentes oficiales

Revisión editorial: 18 de agosto de 2026.